Bruno Guiard esculpe personajes humildes y frágiles, serenos, soñadores, conmovedores y desprovistos de todo artificio. Se preguntan y se asombran, con una pizca de picardía en la mirada o en el esbozo de una sonrisa. Deliberadamente recortadas y simplificadas hasta el extremo, sus obras expresan emoción o sentimiento, y más que una representación realista, es realmente lo que impulsa al ser lo que el artista consigue desprender de la piedra o la madera.
Chantal Bineau aprovecha el momento y, con un trazo preciso, ennegrece cuadernos dondequiera que esté, en cafés, estaciones de tren o lugares públicos. Y en su estudio, evoca personajes y les da vida con su pincel, siempre en busca de ligereza y movimiento.
Juntos, estos dos artistas hablan de sí mismos y de nosotros, de lo que nos une y de lo que nos aleja. De la vida que nos anima y nos mueve.
Chantal Bineau aprovecha el momento y, con un trazo preciso, ennegrece cuadernos dondequiera que esté, en cafés, estaciones de tren o lugares públicos. Y en su estudio, evoca personajes y les da vida con su pincel, siempre en busca de ligereza y movimiento.
Juntos, estos dos artistas hablan de sí mismos y de nosotros, de lo que nos une y de lo que nos aleja. De la vida que nos anima y nos mueve.




