Sus nombres son Alcina en Le Roland furieux y Armida en La Jérusalem délivrée: las óperas de Haendel y Vivaldi basadas en estos dos grandes poemas épicos resuenan con su furia. En el siglo siguiente, también encontramos brujas en las óperas de Giuseppe Verdi y en las páginas operísticas extraídas del Fausto de Goethe, con su famosa Noche de Walpurgis, fuente inagotable de inspiración para los románticos. Completarán este breve panorama los cuentos infantiles, poblados por los magos más estrafalarios, con los que podremos cantar ¡felices Abracadabras o Supercalifragilísticos!
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