Al mencionar el nombre de este restaurante, quizá a algunos les venga a la mente el bonito cuento agridulce sobre la hermosa amistad entre la pequeña Marlaguette y un lobo al que intentó convertir en vegetariano, antes de devolverle la libertad de ser él mismo… No es de extrañar, pues, que este restaurante solo sirva recetas sin carne. En la bonita casa de piedra, la acogida es cálida y la cocina generosa. En el plato, el equilibrio de sabores está presente gracias a un sutil manejo de las especias.