Una historia que nace de una chispa angevina
Todo comienza en Angers, en 1885, cuando un joven farmacéutico herbolario llamado Émile Giffard inventa un licor de menta blanca con propiedades digestivas y refrescantes.
Su éxito inmediato le llevó a convertir su dispensario en una destilería, creando Menthe-Pastille en referencia a las pastillas de menta que estaban muy de moda en la época. Cinco generaciones más tarde, más de 140 años después, Giffard sigue siendo una empresa familiar que mantiene la tradición y amplía su gama de recetas con cremas de frutas, licores, guignolets y siropes distribuidos en más de 90 países. En la actualidad, la casa goza de fama internacional y abre sus puertas a todo aquel que desee saber más sobre esta emblemática casa de Anjou.














